martes, 20 de mayo de 2008

Subconsciente

Despertamos y pensamos que lo soñado queda olvidado. Un susurro de alivio profundo al abrir los ojos sabiendo que era sólo una pesadilla. Y lo olvidas, aunque queda allí guardado en un rincón lejano, más allá del horizonte, en una esquina. Algo matemático. En el punto exacto de tangencia. Vienes de un lado y no lo ves, del otro tampoco. Y pasas días y días por esa esquina y nunca pasa nada nuevo. Sólo sigues tu camino, tu cotidianidad y aquello que algún día habías soñado es parte de lo invisible e imprevisible de él. No lo ves, no lo hueles, no lo palpas, nada. Pero llega un día en que un desgraciado coge y te empuja. Quedas empotrado exactamente en esa tangente y se te cae el mundo encima. Primero sólo sientes escalofríos en las rodillas, luego recuerdas. Eso es lo más duro. Al recordar revives y esta vez no estás dormido, no. No cierres y abras los ojos que nada va a pasar. El agresor corre y se escapa y tú te quedas sin poder reaccionar, exhausto como un tonto. Miras eso, que no es nada porque la tangencia es prolongación de lo que converge, y ves otra cosa completamente diferente, bastante peor. En esa mierda de arcén que tantos pisan y desprecian, en la afilada cuchilla de esa esquina perfecta está tu subconsciente. Y no olvides lo que te digo, que sino ya sabes lo que pasa, y quizás el desgraciado que te empuje seré yo, por tu propio bien.

1 comentario:

Euphoria dijo...

Me encantan tus escritos, y a propósito, tengo una amiga que se llama Karen:)
un besazo cazador:)))