Muchos hablaban de la belleza de comprender el amor y sentir agujas en las vísceras. En los bares le contaron historias de corazones libres, pulmones atascados y almas de mar, de ojos derretidos en crepúsculos perdidos, de flores de primavera y vientos y tiempos ardiendo en cenizas. Él busco esas historias en cada esquina de la ciudad; llenaron su mente de ideas y sensaciones que rastreó en arcenes y rascacielos, en pájaros alados surcando cielos lejanos, en sueños de azufre. Y bajo la almohada y tras las cortinas y en el abismo y en la lluvia y en el trueno. Pero nunca nadie le dijo que se puede amar la soledad.
3 comentarios:
ME GUSTA MUCHO; SE DESVIA UN POQUITIN DE TU HABITUAL ESTILO RARILLO QUE ME CUENTAS.
AAH, HE VUELTO A LEERME TU PRIMER TEXTO DE LA LUNA, ME HA HECHO GRACIA! JAJAJA
TKIERO GUILLE!
nadie se lo dijo pero él ya la amaba, ¿no?
en el fondo no hay compañera más fiel que ella.
yo también quiero saber historias de corazones libres
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