lunes, 31 de enero de 2011

Hola,

¡¿Cuánto cuesta darse cuenta?!

La palabra es una marea que se desgasta y vuelve con toda la mierda que recoje por el camino. Divina mierda.

Y el boligrafo no sangra más de esa mierda por apretar más fuerte contra el papel.

Eso, a estas alturas, lo doy por hecho.

Quizás sería mejor dejarlo volar.

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