Aquel día, si lo recuerdas,
sólo tratabamos de construir una casita,
pequeña y acogedora,
nuestra,
y vivir el uno en las visceras del otro.
Y ahora mira:
hemos construido un rascacielos con nuestro amor.
Y vuelve a mirar más tarde:
aún habrá crecido más.
Y quizás lo perderás entre las nubes,
pero sube y verás.
verás que se siente al tener las estrellas,
la luz del sol,
la eternidad entre tus manos.
Sentir que todo lo mueve nuestro amor,
el mundo perdiéndose en nuestros pies,
que pisan firmes,
sin miedo,
sin rencor,
sin penas,
como el verso que cae de una noche de primavera,
y que tu y yo,
juntos,
podemos tocar desde las alturas.
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