domingo, 12 de octubre de 2008

Selva de Vida

Cuesta a veces encontrar el camino entre la penumbra, entre las ramas, entre las nubes y las nieblas y las personas. A veces te sientes tentado a desistir y parar a pudrirte, dejando que los insectos te hagan parte más de ese cúmulo de residuos que quedan en el corazón de la selva y no llegan a ver nunca que hay tras ella, que esconde esa luz que, a modo de estrellas, ves entre la negrura de la devoradora masa. Crees que va a ser solamente un momento de debilidad y descanso, pero lo pagas caro. Te adaptas a eso que te parece tan cómodo y no te das cuenta de que eso es una mierda absoluta hasta que no te sientes las piernas, y quedas enterrado allí dónde tantos otros están, en esa montaña de desesperanza. Pero siempre hay aquel que decide no parar, o bien por cabezota o por tener las ideas claras quién sabe, y sigue, lucha, nada entre los mares de tiniebla, hasta que consigue dejar atrás la selva. Se le había hablado de un paraíso tras esos mundos que había desafiado, pero no había nada mas que llanuras calurosas a su frente. Movido por una luz había llegado allí para no ver absolutamente nada, sólo otra aventura que tratar de superar para ver si tras ella había paraísos o Felicidad. Y, recuerdo, la Tierra es esférica.