Quedó en el aire un cierto aroma a amor. Un aroma de noche consumida. Habían permanecido allí, encerrados en ese capullo de seda, creciendo escondidos y guardándose el uno al otro como si fueran los grandes regalos de sus vidas, pero el momento había llegado. Ahora quedaba abrir las alas y emprender el vuelo, ser mariposas por fin y no tener miedo a perderlo todo en el despegue, a perder esa unión, a que el viento se llevase el amor, y la vida... Era necesario volar y caer, y sufrir y volver a volar y a caer, porque el capullo se pudre entre la oscuridad del pasado y si allí se quedaban morirían entre sus hilos de seda y no serían nunca adultos. Porque sólo crece quien sufre o vence el miedo a vivir.
viernes, 27 de junio de 2008
sábado, 14 de junio de 2008
Felicidad
Eres de esa gente que vive pensando que va a llegar el día en que serás realmente feliz, eres de esos engañados que se cree que la felicidad es algo material o sustancial, algo que puedes conseguir el día menos pensado sin hacer nada. Sólo haces que esperar, como si la vida fuera uno de esos caramelos dulces y empalagosos que te regala un simpático dependiente, dulce y sin más, lo muerdes y te sientes a gusto, pero se acaba. No le buscas nada más que un sabor agradable y instantáneo a la vida, no buscas más significado que el aparente, incluso sabiendo que hay algo más que materia en el mundo. No te invade ni curiosidad por saber que es esa gran sensación de ser feliz, de sentir escalofríos por todo el cuerpo con sólo una imagen, un sonido, un olor... Siempre pasivo esperando que se te de todo, sentado en tu sillón en medio del camino de tu vida, sin abrir puertas, rezando porque alguien venga un día y te traiga la Felicidad en un paquete bien envuelto. La dulzura en el paladar, en un sentido más amplio que el de tus caramelos, se siente cuando buscas la felicidad, cuando luchas por ella, porque es un ideal, la perfección, inalcanzable. La felicidad es el horizonte de los mares de la vida. Sólo la conocerás remando hacia ella con esperanza y luz, superando tormentas y preparándose para las muchas otras que vendrán.
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